¿cansado de las constantes actualizaciones de Windows que parecen venir con sorpresas bajo el brazo? ¿O tal vez la creciente presencia de la IA de Microsoft te hace dudar? Si te estás planteando darle una oportunidad a Linux, pero te detiene la idea de no poder usar tus aplicaciones y juegos favoritos de Windows, ¡buenas noticias! El universo Linux ha evolucionado muchísimo y ya no necesitas despedirte de tus programas esenciales. De hecho, hoy en día es más fácil que nunca tener lo mejor de ambos mundos. Deja que te contemos cómo puedes llevar tus aplicaciones y juegos de Windows a tu flamante sistema operativo Linux.
Linux ha dejado de ser un sistema operativo de nicho para geeks y programadores. Propuestas amigables como Ubuntu, Linux Mint o MX Linux, junto con la revolución de SteamOS en la Steam Deck, han abierto las puertas a millones. La idea de Valve de portar juegos de Windows a Linux ha sido un game-changer, facilitando que más y más personas se animen a probar este sistema libre. Y aquí es donde entra en juego Wine. Con casi 30 años de historia, Wine (que significa “Wine Is Not an Emulator”) es el papá de todas las soluciones. Su magia radica en traducir las llamadas de la API de Windows directamente a Linux, permitiendo que las aplicaciones corran como si estuvieran en su hogar original, pero sin el peso de una máquina virtual completa. Aunque su configuración puede ser un poco retadora para los recién llegados, es la base sobre la que se construyen muchas otras herramientas que sí te simplificarán la vida.
Afortunadamente, no todo es usar Wine directo. Varias herramientas han surgido para hacer la experiencia mucho más amigable. Para empezar, tienes a Bottles, que con su nombre simpático, te permite crear “botellas” virtuales para cada aplicación o juego de Windows, simplificando la configuración y la instalación con asistentes intuitivos. Si buscas algo más robusto y no te importa invertir, CrossOver es una joya. No solo es una de las soluciones más completas y fáciles de usar, sino que al adquirirlo, contribuyes directamente al desarrollo de Wine. Por otro lado, WinBoat se presenta como una alternativa interesante que usa contenedores Docker para ejecutar Windows o solo tus aplicaciones, mezclando lo mejor de Wine y las máquinas virtuales. Y si eres un jugador empedernido, Lutris es tu mejor aliado. Esta plataforma no solo integra Wine, sino también otros emuladores y lanzadores de juegos como Steam, Epic Games Store y GOG, todo desde una interfaz unificada. Incluso existen opciones como Q4Wine, que es una interfaz gráfica más sencilla para Wine, y ProtonPlus, que actúa como un gestor de todas estas herramientas, facilitando la configuración y el lanzamiento de tus títulos favoritos. Con estas opciones, la compatibilidad con Windows en Linux está más que garantizada, sin necesidad de ser un experto.
Como ves, el panorama para ejecutar aplicaciones y juegos de Windows en Linux es más prometedor que nunca. Ya no hay excusas para no darle una oportunidad a este sistema operativo libre, que te ofrece una flexibilidad y un control que Windows a menudo restringe. Desde las herramientas que simplifican el uso de Wine hasta soluciones completas para gamers, el camino está pavimentado para que disfrutes de un ecosistema abierto sin renunciar a tus programas esenciales. Así que, ¿qué esperas? ¡Anímate a explorar Linux y a descubrir un nuevo mundo de posibilidades!

