El próximo 6 de febrero marcará un hito en la exploración espacial cuando cuatro astronautas emprendan un viaje extraordinario hacia la Luna, aunque con un objetivo diferente a lo que muchos podrían imaginar. Después de años de retrasos y especulaciones, la NASA ha confirmado finalmente la fecha de lanzamiento de Artemis II, una misión que no buscará aterrizar en nuestro satélite natural, sino que realizará un sobrevuelo lunar para probar tecnologías críticas y abrir el camino para futuras expediciones de superficie.
La tripulación, compuesta por Christina Koch, Reid Wiseman, Victor Glover y Jeremy Hansen, se prepara para volver a la órbita lunar después de casi 60 años desde la última vez que humanos visitaron esa región del espacio. El precedente lo estableció el Apolo 17 en 1972, y desde entonces, la humanidad ha esperado pacientemente el regreso. Ahora, con solo días por delante del despegue, la expectación crece alrededor de esta misión de 10 días que promete redefinir lo que sabemos sobre la exploración espacial tripulada.
La logística monumental detrás del despegue
El proceso para llevar Artemis II a la plataforma de lanzamiento ha sido una hazaña de ingeniería por sí misma. El pasado 17 de enero, la NASA inició el despliegue del colosal cohete SLS (Space Launch System) y la cápsula Orion desde el edificio de ensamblaje de vehículos hasta la plataforma 39B en el Centro Espacial Kennedy. Este traslado de 6.4 kilómetros requirió el uso del gigantesco tractor Crawler-Transporter 2, una máquina diseñada específicamente para mover cargas de dimensiones extraordinarias en lo que representa una logística descomunal.
Ahora que tanto el cohete como la cápsula se encuentran en posición, el siguiente paso crucial es el “Wet Dress Rehearsal” o ensayo general. Durante esta fase, los equipos cargarán los propulsores criogénicos para verificar que no existan fugas y ejecutarán una cuenta atrás completa que se detendrá justo antes de la ignición. Este procedimiento permite validar el software de vuelo y la sincronización de los sistemas terrestres, asegurando que todo funcione perfectamente cuando llegue el momento del lanzamiento real.
Los objetivos científicos y técnicos de Artemis II
A diferencia de lo que muchos podrían suponer, Artemis II no tiene como objetivo aterrizar en la Luna. En cambio, realizará un sobrevuelo lunar diseñado específicamente para probar los sistemas de soporte vital de la cápsula Orion y evaluar sus capacidades de maniobra manual en el entorno de radiación del espacio profundo. Esta misión representa un paso intermedio crucial entre las pruebas no tripuladas y las expediciones que finalmente llevarán humanos a la superficie lunar.
Uno de los aspectos más interesantes de la trayectoria planeada es cómo la nave aprovechará la gravedad lunar para “impulsar” su regreso a la Tierra sin necesidad de grandes encendidos de motor. Esta técnica, conocida como asistencia gravitatoria, permite ahorrar combustible y extender las capacidades de las misiones espaciales, demostrando una vez más cómo la física fundamental puede ser aprovechada para la exploración.
Paralelismos históricos con el programa Apolo
Las comparaciones con la misión Apolo 8 de 1968 son inevitables y reveladoras. Al igual que Artemis II, Apolo 8 realizó un sobrevuelo lunar sin aterrizar, en parte porque el módulo lunar del programa aún no estaba listo para vuelos tripulados. Esta situación se repite hoy: el primer vuelo lunar planificado de Artemis que incluirá un aterrizaje se llama Starship HLS (Sistema de Aterrizaje Humano), actualmente en desarrollo por SpaceX y programado para la misión Artemis III prevista para 2028.
Patty Casas Horn, subdirectora de Análisis de Misiones y Evaluaciones de la NASA, explica la filosofía detrás de este enfoque gradual: “A lo largo de la historia de la NASA, todo lo que hacemos conlleva cierto riesgo, por lo que queremos asegurarnos de que ese riesgo sea sensato y solo aceptar el riesgo que sea necesario, dentro de lo razonable. Así que desarrollamos una capacidad, luego la probamos, luego desarrollamos otra capacidad, luego la probamos. Y llegaremos a aterrizar en la Luna, pero Artemis II se centra realmente en la tripulación.”
Lo que hace única a esta misión
Artemis II promete establecer varios récords y marcar hitos significativos. La tripulación tiene la intención de viajar más allá de la cara oculta de la Luna, lo que podría establecer un nuevo récord de distancia recorrida por humanos desde la Tierra, superando los 401,000 kilómetros logrados por el Apolo 13. Este logro no sería solo simbólico, sino que demostraría las capacidades extendidas de los sistemas modernos de exploración espacial.
El cohete SLS representa por sí mismo un avance monumental. Como el cohete más potente en configuración operativa, supera en empuje al legendario Saturno V de los años 60. Pero más allá de la potencia bruta, incorpora tecnología de vanguardia como sistemas de navegación óptica autónoma y un escudo térmico de Orion rediseñado tras los datos recopilados durante Artemis I. Este escudo protegerá a la tripulación durante la reentrada a velocidades que alcanzarán los 40,000 km/h, uno de los momentos más críticos de cualquier misión espacial.
Diversidad e inclusión en la nueva era espacial
Artemis II marca un hito significativo en términos de representación en la exploración espacial. Por primera vez, una mujer, un canadiense y un afroamericano viajarán más allá de la órbita baja terrestre, rompiendo con la tradición histórica que privilegiaba principalmente a hombres blancos estadounidenses. Esta diversidad no es solo simbólica; representa un reconocimiento de que la exploración espacial es un esfuerzo humano que debe incluir a toda la humanidad.
Christina Koch, quien ya estableció un récord por el vuelo espacial más largo realizado por una mujer, se une a Reid Wiseman, Victor Glover y Jeremy Hansen en lo que promete ser una misión que inspirará a nuevas generaciones de exploradores. La inclusión de un astronauta canadiense en la misión refuerza la naturaleza colaborativa del programa Artemis, que busca establecer alianzas internacionales para la exploración lunar sostenible.
Preparativos finales y lo que viene después
Mientras la cuenta regresiva continúa, la NASA se prepara para probar “muchas capacidades nuevas que no teníamos disponibles en Artemis I”, según explica Horn. Estos incluyen sistemas diseñados específicamente para la comodidad y necesidades humanas durante vuelos prolongados, desde el manejo de la humedad en el aire hasta la provisión de alimentos, agua y facilidades sanitarias.
El éxito de Artemis II allanará el camino para Artemis III, la misión que finalmente llevará humanos a la superficie lunar después de más de medio siglo. Mientras tanto, la NASA mantiene un plan B que contempla contratar a otra empresa además de SpaceX para el desarrollo del módulo de aterrizaje lunar, asegurando que los retrasos en un programa no detengan todo el esfuerzo de exploración.
Cuando Artemis II despegue el 6 de febrero, no solo marcará el regreso de humanos a la vecindad lunar, sino que demostrará cómo la exploración espacial ha evolucionado desde los días del programa Apolo. Con tecnología más avanzada, un enfoque más inclusivo y objetivos científicos más ambiciosos, esta misión representa el comienzo de una nueva era en nuestra relación con el espacio, una era que promete llevarnos no solo de regreso a la Luna, sino eventualmente más allá, hacia Marte y otros destinos en el sistema solar.

