Imaginen esto: han pasado años, su fiel par de audífonos está dando las últimas, y de repente, ¡bam! Llegan los nuevos AirPods Pro 3. Apple, como siempre, nos promete la luna y las estrellas con un salto generacional que suena espectacular: más batería, cancelación de ruido de otro nivel, sonido mejorado, funciones de salud y hasta toques de IA. La verdad, para alguien como yo, que ha exprimido hasta la última gota de unos AirPods Pro de primera generación desde 2019, esta tercera entrega parecía ser la solución a todos mis males. Estaba listo para apapachar mis oídos con esta nueva tecnología. Pero, ¿adivinen qué? La realidad, después de un par de semanas, fue un poco diferente a lo que esperaba. Acompáñenme a descubrir por qué estos audífonos casi perfectos no lograron conquistar mi oído por completo.
La neta, no se puede negar que los AirPods Pro 3 son una joyita tecnológica. Desde el primer instante, lo que más me voló la cabeza fue su cancelación de ruido activa. ¡Es algo de otro mundo! Apple asegura que es cuatro veces mejor que en la primera generación y el doble que en los Pro 2, y les juro que se siente. El mundo exterior simplemente desaparece, permitiéndome sumergirme en mi música o podcast, ya sea en un vuelo ruidoso o mientras tecleo sin escuchar ni mis propios dedos. Además, el modo Transparencia es tan natural que parece que no llevas nada puesto, y el modo Adaptativo es un genio para esas situaciones de calle donde quieres escuchar el entorno pero sin los ruidos fuertes. La batería también es de aplauso: esas ocho horas de reproducción con cancelación activa son una chulada, extendiéndose hasta 24 con su estuche con USB-C y carga MagSafe. Ah, y ni hablar de los nuevos trucos como el medidor de ritmo cardíaco para los deportistas o la traducción en tiempo real gracias a Apple Intelligence, ¡eso sí es mirar al futuro!
Pero aquí es donde la onda se pone un poco rara para mí. Después de elogiar tanto, tengo que admitir que hay un detalle que me sacó de onda: el diseño y la comodidad. Aunque Apple invirtió un montón de horas y escaneos de oídos para un ajuste perfecto, en mi caso, los AirPods Pro 3 no terminaron de acoplarse. A pesar de probar todas las almohadillas (¡ahora hay hasta XXS!), y encontrar que la XS era mi talla, nunca lograron la misma sensación de comodidad que mis viejitos Pro 1. Sentía que quedaban ligeramente separados de mi oreja, dándoles una apariencia un poco más grande de lo que me hubiera gustado. Y miren, soy de los que aprecian que los audífonos se sientan y se vean discretos. Esta pequeña diferencia, aunque no afectaba el sonido increíble o la cancelación de ruido, fue suficiente para que, muy a mi pesar, no los sintiera como ‘mis’ audífonos ideales. Es un recordatorio de que, incluso con la tecnología más avanzada, el ajuste personal sigue siendo el rey.
Entonces, ¿los AirPods Pro 3 son los audífonos perfectos? En casi todos los aspectos técnicos, son una maravilla. Su cancelación de ruido es inigualable, el sonido es muy bueno y la batería rinde como campeona. Son un salto enorme para quienes vienen de los Pro de primera generación y buscan lo último en tecnología. Sin embargo, mi experiencia me enseñó que la comodidad es clave. Mi consejo es claro: si están pensando en invertir esos 249 euros (o el equivalente en su moneda local), dense una vuelta por una Apple Store o una tienda y échenles un ojo. Pruébenselos bien. Si les quedan a la medida, ¡felicidades!, habrán encontrado unos audífonos de diez. Si no, quizá los AirPods Pro 2 sigan siendo una excelente alternativa por su equilibrio entre rendimiento y comodidad. Al final del día, la tecnología es increíble, pero la sensación en nuestros oídos es lo que realmente importa.

