El cambio climático está transformando no solo el planeta, sino también la forma en que las personas perciben su propia vida. Una nueva encuesta nacional realizada por Gallup y la Fundación Walton Family revela que casi 4 de cada 10 estadounidenses han sufrido daños por clima extremo en los últimos años. Sin embargo, estos eventos no están generando el despertar climático que muchos esperaban, sino un sentimiento de pérdida de control sobre sus vidas.
La paradoja del clima extremo
La lógica intuitiva sugiere que experimentar inundaciones, incendios forestales u olas de calor hará que las personas tomen conciencia del problema y se vuelvan más activas en la lucha contra el cambio climático. Estudios anteriores en Estados Unidos y Europa han encontrado cierta correlación, y narrativas populares como la novela ‘Ministerio para el Futuro’ de Kim Stanley Robinson refuerzan esta idea, mostrando un mundo que actúa tras una ola de calor mortal en India.
Sin embargo, la nueva investigación complica este panorama. La encuesta de Gallup encontró que el 38% de los encuestados que dicen haber experimentado clima extremo también afirman sentirse ‘empujados por circunstancias fuera de su control’, un 9% más que aquellos que no han sufrido desastres. Este grupo también mostró una disminución en la sensación de poder moldear su propio camino, incluso en situaciones difíciles.
¿Por qué no se traduce en acción?
Lo más sorprendente es que esta sensación de falta de control no se refleja en otras respuestas. Las personas que experimentaron clima extremo no mostraron una mayor probabilidad de querer mudarse a otro lugar, ni una menor confianza en la preparación de su comunidad para futuros desafíos, ni una visión más pesimista del futuro. La única diferencia notable fue en su percepción de control sobre sus vidas.
Megan Brenan, editora senior y diseñadora de encuestas en Gallup, comentó: ‘Si no puedo controlar mi vida y se debe en parte a esta experiencia de clima extremo, uno pensaría que querría mudarme. Pero realmente se reduce a los lazos comunitarios’.
El aumento de la exposición al clima extremo
La encuesta también registró un aumento en el porcentaje de personas que dicen haber sufrido daños por clima extremo: 38% este año, un récord para Gallup y un aumento de 5 puntos porcentuales desde 2023. Al desglosar los resultados por regiones, se observa una gran brecha: en la región que abarca Kentucky, Tennessee, Alabama y Mississippi, el 58% de las personas reportaron daños, mientras que en la región de las Montañas Rocosas solo el 24% lo hizo.
Estos resultados revelan cómo las personas definen ‘clima extremo’. Por ejemplo, todos los residentes de las Montañas Rocosas han experimentado sequías en el último año, y casi todos en el noreste han sufrido calor extremo. Sin embargo, como estos eventos no causan daños físicos a hogares o líneas eléctricas, las personas no los consideran ‘dañinos’. La encuesta se basa en percepciones auto reportadas, lo que puede no reflejar la realidad objetiva de los eventos climáticos.
Efectos a largo plazo: incertidumbre y desconfianza
Los investigadores advierten que se sabe poco sobre cómo estos eventos cambian las creencias de las personas a largo plazo. Megan Mullin, profesora de políticas públicas en la Universidad de California, Los Ángeles, quien ha estudiado las actitudes públicas sobre el cambio climático, señaló: ‘Es muy difícil desentrañar lo que significa a largo plazo, y parte de eso es metodológico, y en parte es que el impacto real puede variar de casa en casa’.
Los pocos estudios que han seguido a víctimas de desastres durante un período prolongado muestran resultados contradictorios. La propia investigación de Mullin encontró que la preocupación por el calentamiento global disminuye durante períodos de clima agradable, mientras que otros estudios no encuentran una relación clara entre eventos extremos y la preocupación por el clima. La afiliación política y la disposición emocional son factores mucho más determinantes en la opinión sobre la crisis climática.
Lo que se sabe sobre cómo los desastres cambian a las personas no es alentador. Algunos estudios sugieren que la experiencia con desastres puede aumentar el apoyo a medidas de adaptación e intervención gubernamental en áreas afectadas. Pero investigaciones en Estados Unidos y México también han encontrado que quienes sufren desastres tienden a perder la fe en el gobierno. Mullin explica: ‘Estos eventos degradan aún más una confianza ya frágil en el gobierno, justo cuando la gente busca que el gobierno tenga una mano fuerte para protegerlos’.
Excepciones y factores de confusión
Existen ejemplos notables que contradicen esta tendencia. Después del incendio Marshall en Colorado, un grupo de residentes formó un grupo activista voluntario y logró aprobar varias leyes para ayudar a la recuperación del estado ante futuros incendios. También es posible que variables de confusión influyan en las respuestas; por ejemplo, una persona ansiosa puede ser más propensa a reportar haber experimentado clima extremo y también a sentir falta de control.
Implicaciones para el futuro
La nueva investigación oscurece el panorama de las consecuencias psicológicas y políticas de los desastres climáticos. Combinado con hallazgos previos sobre la confianza en el gobierno, sugiere que quienes han sufrido inundaciones y tormentas se sienten con menos influencia sobre el futuro de sus comunidades. No abandonan sus comunidades en masa, pero tampoco sienten que puedan salvarlas.
A medida que el planeta se calienta, la proporción de personas que experimentan algún tipo de clima extremo aumentará. Si se espera que esto impulse a las personas a la acción política, los datos indican que no se debe contener la respiración.

