Las abejas melíferas no toleran bien el frío. Cuando las temperaturas bajan, se vuelven lentas y no pueden volar. Sin embargo, sin importar las condiciones externas, intentan mantener sus colmenas cerca de una temperatura confortable de 34°C a 36°C. Pero el clima extremo, tanto cálido como frío, puede abrumar este control interno de temperatura y, en última instancia, acortar su vida.
Un nuevo estudio sugiere que una dieta con probióticos podría ser la clave para ayudar a las abejas a enfrentar estas condiciones adversas. Investigadores de la Universidad de California en Riverside descubrieron que ciertas bacterias beneficiosas, como las del género Lactobacillus, mejoran la tolerancia de las abejas al estrés térmico.
¿Cómo funcionan los probióticos en las abejas?
Los probióticos son microorganismos vivos que, cuando se administran en cantidades adecuadas, confieren un beneficio para la salud del huésped. En las abejas, estos microorganismos colonizan el intestino y ayudan a regular el sistema inmunológico, mejoran la digestión y aumentan la resistencia a patógenos.
En el estudio, las abejas alimentadas con una mezcla de probióticos mostraron una mayor supervivencia cuando se exponían a temperaturas extremas de 42°C (107°F) durante varias horas. Además, los investigadores observaron que las abejas tratadas mantenían niveles más estables de proteínas de choque térmico, que son esenciales para proteger las células del daño por calor.
Implicaciones para la apicultura y la agricultura
Las abejas melíferas son polinizadores cruciales para muchos cultivos agrícolas. El cambio climático está aumentando la frecuencia e intensidad de las olas de calor, lo que representa una amenaza significativa para las colonias de abejas. Esta investigación ofrece una herramienta potencialmente simple y económica para mejorar la resiliencia de las abejas.
- Los probióticos podrían administrarse a través de suplementos alimenticios en los apiarios.
- También se podrían incorporar en los jarabes de azúcar que los apicultores proporcionan durante el invierno.
- El siguiente paso es probar estos probióticos en condiciones de campo para confirmar su efectividad en el mundo real.
Un enfoque sostenible
Este método se alinea con prácticas sostenibles, ya que reduce la necesidad de productos químicos o antibióticos para proteger a las abejas. Además, promueve la salud intestinal natural de estos insectos, lo que podría tener beneficios a largo plazo para la biodiversidad y la producción de alimentos.
Los investigadores también están explorando si los probióticos pueden ayudar a las abejas a resistir otros factores estresantes, como la exposición a pesticidas o la infección por el ácaro Varroa. Los resultados preliminares son prometedores y sugieren que la manipulación de la microbiota intestinal podría ser una estrategia clave para la conservación de los polinizadores.

