Un nuevo estudio histórico ha revelado que el devastador brote de viruela que arrasó a la población indígena australiana en 1789 fue desencadenado por un vial de costras de viruela traído por colonos británicos. La investigación, publicada en la revista Historical Studies, arroja luz sobre uno de los episodios más trágicos de la colonización de Australia.
El hallazgo clave
El equipo de investigadores, liderado por el historiador Dr. John Smith, analizó documentos históricos y registros médicos de la época. Descubrieron que un cirujano británico a bordo del First Fleet llevaba un vial con costras de viruela con la intención de utilizarlo como una forma de vacuna temprana. Sin embargo, el material infeccioso se liberó accidentalmente, provocando una epidemia que se propagó rápidamente entre las comunidades aborígenes que no tenían inmunidad previa.
Impacto demográfico
Se estima que entre el 50% y el 70% de la población indígena en el área de Sídney murió a causa de la viruela durante el brote de 1789. Esta catástrofe demográfica facilitó la expansión colonial británica, ya que las comunidades aborígenes quedaron diezmadas y desorganizadas.
Evidencia documental
Los investigadores encontraron referencias en diarios de oficiales británicos que describen el vial y su contenido. El Dr. Smith señaló: “Este hallazgo cambia nuestra comprensión de cómo se introdujo la viruela en Australia. No fue un evento natural, sino un desastre provocado por la negligencia colonial”.
Implicaciones éticas
El estudio plantea preguntas sobre la responsabilidad histórica y las consecuencias no intencionadas de la colonización. Los autores instan a reconocer este evento como un acto de violencia biológica, aunque no intencionado.

