Restos de peste de 5.500 años hallados en Siberia: la mayoría eran niños

Cortesía
Cortesía

Un equipo internacional de científicos ha descubierto en un cementerio de 5.500 años de antigüedad en Siberia los restos humanos más antiguos conocidos infectados con la bacteria de la peste bubónica (Yersinia pestis). Sorprendentemente, la mayoría de las víctimas eran niños, lo que arroja nueva luz sobre la historia temprana de esta devastadora enfermedad.

El hallazgo en el cementerio siberiano

El sitio, ubicado cerca del río Angara en la región de Siberia, ya había sido excavado anteriormente, pero los análisis de ADN antiguo ahora revelan la presencia de Y. pestis en varios esqueletos. Los investigadores dataron los restos en aproximadamente 5.500 años, lo que los convierte en los casos más antiguos de peste confirmados genéticamente.

Perfil de las víctimas

De los individuos infectados, al menos siete eran niños de entre 2 y 10 años, mientras que solo dos eran adultos. Esto sugiere que la peste pudo haber afectado desproporcionadamente a los más jóvenes, posiblemente debido a sistemas inmunológicos menos desarrollados o a una exposición más frecuente a vectores como pulgas o roedores en el entorno doméstico.

Implicaciones para la historia de la peste

Hasta ahora, la evidencia más antigua de peste bubónica databa de hace unos 4.500 años en Europa y Asia. Este descubrimiento retrocede la línea temporal casi 1.000 años, y sugiere que la enfermedad ya circulaba en comunidades de cazadores-recolectores siberianos mucho antes de las grandes epidemias históricas como la Peste de Justiniano o la Peste Negra.

¿Cómo se transmitió?

Los investigadores creen que la cepa encontrada en Siberia era menos virulenta que las versiones posteriores, y posiblemente se transmitía a través de pulgas de roedores o incluso de persona a persona. La presencia de la bacteria en una comunidad que no vivía en grandes asentamientos urbanos indica que la peste no requería de alta densidad poblacional para propagarse.

Relevancia actual

Comprender la evolución de Y. pestis ayuda a los científicos a rastrear cómo las enfermedades emergentes se adaptan a nuevos huéspedes y entornos. Este hallazgo subraya la importancia de la arqueología molecular para reconstruir la historia de las pandemias.

Otros artículos relacionados:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.