El costo oculto de la fabricación de nieve en estaciones de esquí

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Desafíos de la temporada invernal en Estados Unidos

Este invierno, la cubierta de nieve en el oeste de Estados Unidos ha alcanzado niveles récord de baja. Este fenómeno, que podría traer consigo problemas significativos en primavera —como más incendios forestales y menos agua para la agricultura y la vida acuática—, ha hecho que muchos esquiadores se pregunten: ¿qué harán las estaciones de esquí?

Situación actual de las estaciones de esquí

En Colorado, menos de un tercio de las pistas de Arapahoe Basin están abiertas. En Washington, el área de esquí Mt. Baker tuvo que cancelar una carrera de snowboard anual debido a un “nivel de nieve inadecuado”. Por su parte, las estaciones Hoodoo y Mt. Ashland en Oregón cerraron temporalmente durante semanas por la falta de nevadas, mientras que los campeonatos universitarios de esquí se trasladaron de Montana a Utah.

El papel de la fabricación de nieve

Ante estas condiciones adversas, las estaciones de esquí recurren a la fabricación de nieve. Sin embargo, la información sobre este proceso es escasa. Vail Resorts, que opera 42 áreas de esquí a nivel mundial, mencionó que las condiciones climáticas, especialmente la temperatura, influyen en la cantidad y duración de la fabricación de nieve.

Desafíos legales y económicos

El profesor Steven Fassnacht, experto en hidrología de nieve de la Universidad Estatal de Colorado, advirtió que sería complicado para las estaciones del oeste aumentar significativamente su producción de nieve. Esto implicaría adquirir derechos de agua adicionales, un proceso legal complejo y costoso.

Un vistazo a la historia de la fabricación de nieve

Históricamente, las estaciones de esquí en el oeste han dependido menos de la fabricación de nieve que aquellas en otras partes del país. En promedio, menos del 10% de las áreas esquiables de la región están cubiertas por nieve artificial, en comparación con más del 50% en el noreste y alrededor del 80% en el sureste y el medio oeste.

Impacto ambiental de la fabricación de nieve

La fabricación de nieve tiene un alto costo energético y de recursos hídricos. Un estudio de 10 estaciones a nivel nacional estimó que la fabricación de nieve representa el 18% del consumo energético de una estación. Para ponerlo en perspectiva, Palisades Tahoe, por ejemplo, utiliza entre 50 y 70 millones de galones de agua anualmente para fabricar nieve, suficiente para cubrir aproximadamente 60 acres de terreno con 1.5 pies de nieve.

Consideraciones sobre el uso del agua

Si bien el 80% del agua utilizada en la fabricación de nieve regresa a los ríos y arroyos, esto no significa que no haya preocupaciones. La demanda de agua de las estaciones de esquí suele coincidir con períodos de bajo flujo, lo que podría afectar negativamente a la vida acuática. Algunas estaciones, como Big Sky en Montana, han comenzado a utilizar aguas residuales tratadas para reducir su consumo de agua fresca, aunque esta práctica ha generado controversia, especialmente en áreas donde la tierra es considerada sagrada para comunidades indígenas.

El futuro de la fabricación de nieve

A medida que el cambio climático avanza, la fabricación de nieve podría convertirse en un recurso cada vez más necesario. Sin embargo, algunos investigadores advierten que esto puede ser una mala adaptación que contribuya al cambio climático. La efectividad de la fabricación de nieve depende en gran medida de la ubicación de la estación y la disponibilidad de recursos energéticos limpios.

Adaptación de la industria del esquí

En 2019, Vail Ski Resort adquirió 421 nuevos cañones de nieve, un movimiento que la estación describió como la “mayor expansión de fabricación de nieve en la historia de América del Norte”. Sin embargo, incluso estas iniciativas no son suficientes para proteger a las estaciones de inviernos difíciles. Recientemente, Vail Resorts informó a los inversionistas que la escasa nevada en los estados del oeste había llevado a una disminución del 20% en la asistencia a sus propiedades norteamericanas.

Conclusiones

El futuro del esquí, especialmente en estados costeros y a bajas elevaciones, parece sombrío. La industria del esquí deberá reconocer que la temporada de esquí no está garantizada cada año. Tal vez ni siquiera la fabricación de nieve pueda cambiar eso.

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