En un movimiento que ha generado controversia en círculos ambientales y de seguridad, el presidente Donald Trump anunció una orden ejecutiva que obliga al Departamento de Defensa de Estados Unidos a comprar electricidad generada por plantas de carbón. Esta decisión, confirmada por la Casa Blanca, representa un giro significativo en la política energética del país y ha sido criticada por expertos en cambio climático y seguridad nacional.
El contexto de la orden ejecutiva
La orden, que se dará a conocer oficialmente este miércoles, forma parte de una serie de acciones de desregulación que la administración Trump describe como “las más significativas en la historia” para promover lo que denominan “dominio energético estadounidense”. Según Karoline Leavitt, secretaria de prensa de la Casa Blanca, estas medidas buscan “liberar el dominio energético estadounidense y reducir costos”.
Esta iniciativa coincide con los planes de la administración para revocar el “hallazgo de peligro”, una decisión histórica sobre el clima que determinó que los gases de efecto invernadero representan una amenaza para la salud pública. La eliminación de esta regulación allanaría el camino para políticas energéticas menos restrictivas con las emisiones de carbono.
Reacciones de expertos en seguridad climática
Críticas desde el Centro para el Clima y la Seguridad
Erin Sikorsky, directora del Centro para el Clima y la Seguridad del Consejo de Riesgos Estratégicos, expresó su preocupación: “Es costoso, está obsoleto y simplemente nos pone en riesgo. El carbón representa un retroceso, no un avance, para el Departamento de Defensa”.
Sikorsky argumentó que una mayor dependencia del carbón pondría a Estados Unidos en desventaja estratégica al obstaculizar la inversión en tecnologías de energía limpia que competidores como China están priorizando. Según datos recientes, la generación de energía a carbón de China disminuyó un 1.9% en 2025, mientras que las nuevas instalaciones solares y eólicas superaron el crecimiento de la demanda eléctrica.
Perspectiva del Centro Stimson
Lauren Herzer Risi, directora del Programa de Seguridad Ambiental del Centro Stimson, un grupo de expertos con sede en Washington D.C., señaló que la orden contradice las recomendaciones de su agencia. “Favorecemos microrredes locales con soluciones de energía distribuida en lugar de producción de energía externa centralizada”, explicó Risi.
La experta añadió que reinvertir en combustibles fósiles significa invertir en cambio climático, lo que desestabiliza aún más las instalaciones del Departamento de Defensa. “Será costoso y requerirá mano de obra. Y en última instancia es miope, porque no durará”, pronosticó.
Implicaciones para la seguridad energética militar
Investigaciones del Laboratorio Nacional de las Montañas Rocosas, anteriormente conocido como Laboratorio Nacional de Energía Renovable, han demostrado que la energía solar combinada con almacenamiento en baterías puede mejorar la seguridad energética en bases militares con “poco o ningún costo adicional” durante cortes de energía.
Un informe de 2024 de la Oficina de Responsabilidad Gubernamental de Estados Unidos reveló que el Departamento de Defensa necesita 5,100 millones de dólares para mitigar el riesgo climático. Como ejemplo, la Fuerza Aérea estimó que costaría 3,600 millones de dólares reconstruir la Base de la Fuerza Aérea Tyndall en Florida después de los daños causados por el huracán Michael en 2018.
Detalles de la implementación
La orden anticipada dirigiría al Departamento de Defensa a celebrar acuerdos con plantas de carbón para la compra de electricidad. Actualmente, el Departamento de Defensa y el Departamento de Energía de Estados Unidos trabajan para identificar qué instalaciones y plantas de carbón se verán afectadas por la orden ejecutiva.
Por separado, la administración otorgará fondos a cinco plantas de carbón en Virginia Occidental, Ohio, Carolina del Norte y Kentucky para reactivar y modernizar las instalaciones, según confirmó la Casa Blanca.
Reconocimiento de la industria del carbón
En un gesto simbólico, Trump recibirá el premio inaugural “Campeón Indiscutible del Carbón” este miércoles del Washington Coal Club, un grupo pro-carbón con vínculos con la industria de combustibles fósiles. El premio reconocerá el amplio apoyo de la administración a la industria del carbón, según una persona familiarizada con la organización.
Tendencias energéticas globales
Mientras Estados Unidos considera un regreso al carbón, las tendencias globales apuntan en dirección opuesta. Según el Departamento de Energía de Estados Unidos, el uso de energía de carbón aumentó ligeramente en 2025, debido en parte al aumento de los costos del gas natural, aunque la energía solar continuó su ascenso.
La Agencia Internacional de Energía pronostica que la energía solar dominará cada vez más la producción de energía a medida que los costos continúen disminuyendo. Esta divergencia entre las políticas estadounidenses y las tendencias globales preocupa a los expertos en competitividad tecnológica.
Impacto en la transición energética
La decisión de priorizar el carbón sobre las energías renovables podría tener consecuencias a largo plazo para la posición competitiva de Estados Unidos en tecnologías limpias. Mientras China y otras naciones avanzan rápidamente en su transición energética, esta política podría ralentizar la innovación estadounidense en un sector que muchos consideran crucial para el futuro económico y de seguridad nacional.

