La administración de Kristi Noem al frente del Departamento de Seguridad Nacional se encuentra en el ojo del huracán tras una serie de controversias que han desatado llamados a su renuncia desde ambos lados del espectro político. Lo que comenzó como críticas aisladas se ha convertido en una tormenta perfecta que cuestiona la capacidad de respuesta de las agencias federales en momentos críticos.
El caso Alex Pretti: un punto de inflexión
El 24 de enero, durante las protestas en Minneapolis, Alex Pretti, una enfermera de 37 años, perdió la vida tras ser disparada por agentes federales de inmigración. La versión inicial de Noem describió a Pretti como un “terrorista doméstico”, narrativa que fue rápidamente desmentida por múltiples videos que mostraban a la víctima desarmada y sometida en el momento de los disparatos.
“Ella debería estar sin trabajo”, declaró el senador Thom Tillis, republicano por Carolina del Norte, tras la circulación de las grabaciones. Este incidente, ocurrido apenas dos semanas después de que otro agente federal matara a la manifestante Renee Good en la misma ciudad, ha generado una ola de indignación pública.
La respuesta política
Aunque el presidente Donald Trump ha respaldado públicamente a Noem, reportes indican que ya se perfilan posibles sucesores, incluyendo al gobernador de Virginia, Glenn Youngkin, y a Lee Zeldin, director de la Agencia de Protección Ambiental. La presión ha llegado a tal punto que legisladores demócratas -y un grupo pequeño pero significativo de republicanos- exigen su renuncia o juicio político.
FEMA: entre la burocracia y la emergencia
Más allá del caso Pretti, la gestión de Noem en la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA) ha sido objeto de severas críticas. Expertos en respuesta a desastres, legisladores y sobrevivientes coinciden en que sus políticas han ralentizado la asistencia federal y retrasado los fondos de recuperación.
Un sistema paralizado
Desde que asumió el cargo, Noem implementó medidas que requieren su aprobación personal para cualquier gasto superior a 100,000 dólares. Esta decisión ha convertido el flujo de desembolsos en un goteo, afectando directamente la capacidad de respuesta ante emergencias.
“Es una política de austeridad caótica”, explica Sarah Labowitz, investigadora del Carnegie Endowment for International Peace. “Es como hacer política con varita mágica, donde necesitas una crisis para que algo suceda”.
Las consecuencias tangibles
Las restricciones presupuestarias afectaron notablemente la respuesta a las inundaciones de julio en Texas, donde más de 130 personas perdieron la vida. Reportes indican que:
- Los funcionarios no pudieron pre-posicionar equipos de búsqueda y rescate
- El entonces director interino de FEMA, David Richardson, estuvo inalcanzable por varias horas
- La agencia no respondió dos tercios de las llamadas a su línea de emergencia
El informe reprobatorio de los sobrevivientes
El jueves pasado, una coalición de sobrevivientes de desastres presentó una “boleta de calificaciones” que otorgó a la gestión de Noem una “F” (reprobatoria). Entre ellos se encuentra Brandy Gerstner, quien perdió su hogar y pertenencias en las inundaciones de Texas.
“La ayuda oficial fue escasa”, relata Gerstner desde la comunidad rural de Sandy Creek, donde ella y su familia pasaron tres días sin electricidad ni agua esperando asistencia federal. “A pesar de eso, Kristi Noem y el gobernador de Texas, Greg Abbott, han descrito la respuesta como excepcional, una mentira que insulta la memoria de los fallecidos en las inundaciones”.
El efecto dominó en la recuperación nacional
Las consecuencias de las políticas de Noem se extienden más allá de las emergencias inmediatas:
Acumulación histórica de pagos pendientes
El retraso en los reembolsos ha creado un acumulado de 17,000 millones de dólares, según reportes de The New York Times, cifra que supera lo que la agencia gasta típicamente en un año completo en este rubro.
Resiliencia climática en peligro
Un análisis encontró que el gasto neto de FEMA en subvenciones para resiliencia disminuyó durante los últimos tres trimestres, justo cuando los desastres relacionados con el clima se intensificaban en todo el país. La organización NOTUS identificó un retraso de 1,300 millones de dólares en estas asignaciones, la principal fuente de financiamiento federal para que estados y ciudades fortalezcan su infraestructura.
Voces desde dentro: la perspectiva de los expertos
Michael Coen Jr., exjefe de personal de FEMA, cree que la salida de Noem podría aliviar el estancamiento: “No veo a otro secretario que quiera revisar cada subvención individual. La mayoría de los líderes ejecutivos encontrarían que eso es microgestión”.
Coen, quien sirvió en las administraciones de Obama y Biden, señala que más allá del liderazgo de Noem, existen preguntas fundamentales sobre la dirección de la agencia. La administración Trump aún no ha nominado un administrador permanente, dejando a Karen Evans, una exfuncionaria de ciberseguridad, a cargo desde la salida de Richardson en noviembre.
Un cambio de rumbo tardío
Frente a la presión creciente, Noem parece haber suavizado su enfoque la semana pasada. La agencia suspendió sus planes de despidos masivos -que afectarían a más de 11,000 empleados, muchos de ellos trabajadores por contrato involucrados en esfuerzos locales de respuesta y recuperación- y la secretaria realizó su primera sesión informativa en persona con empleados de la agencia.
Fondos liberados con prisas
El jueves, Noem anunció la liberación de 2,200 millones de dólares en fondos para respuesta a desastres, destinados a reembolsar a estados y gobiernos locales por costos de reparación asociados con eventos como el huracán Helene, las inundaciones de 2023 en Vermont y la erosión costera en Luisiana.
Sin embargo, el comunicado de prensa reveló signos de apuro: contenía múltiples errores tipográficos, incluyendo la escritura de “Luisiana” como “Louisianna”. Laura White, directora de la Comisión de Agua de Greeneville, confirmó que FEMA reembolsará los costos de reconstrucción de infraestructura perdida por Helene, pero notó con ironía: “Por cierto, también escribieron mal Greeneville”.
El camino hacia adelante
Con la temporada de huracanes aproximándose, los expertos advierten sobre la urgencia de resolver los problemas estructurales en FEMA. “Ya sea que se quede o se vaya, hay problemas enormes que se han creado en el último año en FEMA que deben resolverse rápidamente antes de la temporada de huracanes”, advierte Labowitz.
La situación actual plantea preguntas fundamentales sobre la capacidad de las agencias federales para responder eficazmente a desastres en una era de clima cambiante y polarización política. Mientras tanto, comunidades en todo el país continúan esperando los fondos prometidos y una reforma que garantice que la burocracia no se interponga en el camino de la ayuda humanitaria.

