En un episodio revelador del podcast Energy Insiders, el ex primer ministro australiano Malcolm Turnbull compartió sus perspectivas sobre el panorama energético actual, destacando la importancia crítica de la energía hidroeléctrica mientras expresaba preocupación por la creciente polarización política que afecta las decisiones energéticas.
La apuesta por la energía hidroeléctrica
Turnbull, conocido por su defensa de las energías renovables durante su mandato, enfatizó que la hidroeléctrica representa una pieza fundamental en la transición energética global. “La energía hidroeléctrica no es solo una fuente limpia”, explicó el ex mandatario, “sino que ofrece una flexibilidad crucial para estabilizar redes que dependen cada vez más de fuentes intermitentes como la solar y eólica”.
Según Turnbull, Australia tiene un potencial hidroeléctrico significativamente subutilizado, particularmente en proyectos de bombeo que pueden actuar como baterías naturales a gran escala. “Estamos hablando de proyectos que pueden almacenar energía durante días, no solo horas”, señaló, refiriéndose a la capacidad de estas instalaciones para equilibrar la red durante períodos de baja generación renovable.
El desafío político
Uno de los aspectos más preocupantes que destacó Turnbull fue la desaparición del “centro sensato” en el debate energético. “Lo que estamos viendo es una polarización extrema”, lamentó. “Por un lado, tenemos a la derecha dura que sigue aferrada a los combustibles fósiles, y por otro, activistas que a veces subestiman los desafíos técnicos de la transición”.
El ex primer ministro criticó específicamente al Partido Liberal Nacional (LNP) y a One Nation por lo que describió como “negacionismo energético” y oposición sistemática a políticas climáticas progresistas. “Hay una desconexión preocupante entre la evidencia científica y las posiciones políticas”, afirmó.
El contexto internacional: la sombra de Trump
Turnbull no evitó referirse al contexto internacional, mencionando específicamente el posible regreso de Donald Trump a la presidencia estadounidense. “Un segundo mandato de Trump tendría implicaciones globales para la transición energética”, advirtió. “Ya vimos cómo en su primer mandato retiró a Estados Unidos del Acuerdo de París y desmanteló regulaciones ambientales”.
El ex mandatario australiano expresó preocupación sobre un posible efecto dominó: “Cuando una potencia mundial da pasos atrás en materia climática, crea excusas para que otros países hagan lo mismo”.
El auge de las baterías a gran escala
En un tono más optimista, Turnbull destacó el papel cada vez más importante de las baterías a gran escala. “Las grandes baterías están demostrando su valor no solo como almacenamiento, sino como estabilizadores de red”, explicó. “En Australia, hemos visto proyectos como Hornsdale demostrar que esta tecnología ya es comercialmente viable y técnicamente robusta”.
El ex primer ministro enumeró tres ventajas clave de las baterías a gran escala:
- Respuesta ultrarrápida a fluctuaciones de red (milisegundos versus minutos para plantas convencionales)
- Modularidad y escalabilidad progresiva
- Ubicación flexible cerca de centros de consumo
La receta de Turnbull para el éxito energético
Al finalizar la entrevista, Turnbull ofreció lo que llamó “tres pilares fundamentales” para una transición energética exitosa:
- Inversión en hidroeléctrica y almacenamiento: “Necesitamos ver esto como infraestructura nacional crítica, no como proyectos opcionales”.
- Consenso político mínimo: “Debemos separar la política energética de las guerras culturales. La ciencia del clima no es izquierda ni derecha”.
- Cooperación internacional: “Ningún país puede resolver esto solo. Necesitamos acuerdos tecnológicos y de inversión multilaterales”.
El episodio concluyó con una reflexión sobre el momento actual: “Estamos en un punto de inflexión”, afirmó Turnbull. “Las decisiones que tomemos en esta década determinarán si logramos una transición ordenada o enfrentamos disrupciones severas. La hidroeléctrica y el almacenamiento no son lujos, son necesidades”.

