En un fascinante estudio que redefine nuestra comprensión sobre la inteligencia canina, investigadores han descubierto que algunos perros excepcionales pueden aprender los nombres de nuevos juguetes simplemente al escuchar conversaciones humanas. Este hallazgo, publicado recientemente en la revista Nature, sugiere que ciertos caninos poseen habilidades cognitivas avanzadas que les permiten adquirir vocabulario de manera pasiva, un rasgo que hasta ahora se consideraba exclusivo de especies como los primates.
El estudio, dirigido por científicos de la Universidad Eötvös Loránd en Hungría, se centró en perros considerados “superdotados” por su capacidad para recordar decenas de nombres de objetos. Durante los experimentos, estos perros fueron expuestos a conversaciones cotidianas entre sus dueños, donde se mencionaban juguetes nuevos sin dirigirse directamente a ellos. Sorprendentemente, los animales lograron asociar las palabras con los objetos correspondientes después de escucharlas repetidamente en contexto.
“Esto cambia completamente nuestra perspectiva sobre cómo los perros procesan el lenguaje humano”, explicó la Dra. Claudia Fugazza, etóloga principal del proyecto. “No solo responden a comandos entrenados, sino que algunos individuos excepcionales pueden extraer información relevante del flujo natural del habla, similar a como los niños pequeños aprenden palabras nuevas”.
La investigación involucró a seis border collies considerados “genios del vocabulario”, cada uno capaz de reconocer entre 28 y 100 nombres de juguetes diferentes. En sesiones controladas, los dueños conversaban entre sí mientras jugaban con los objetos, mencionando sus nombres de manera casual. Posteriormente, cuando se les pedía a los perros que trajeran juguetes específicos, demostraron una tasa de acierto del 70% con objetos cuyo nombre solo habían escuchado en conversaciones, sin entrenamiento directo.
Este fenómeno, conocido como “aprendizaje rápido de mapeo”, era considerado exclusivo de humanos y algunas especies de primates. Los perros del estudio mostraron capacidad para inferir el significado de palabras nuevas mediante el proceso de eliminación y contexto social, habilidades que requieren sofisticadas capacidades cognitivas.
Los investigadores utilizaron tecnología de seguimiento ocular y resonancia magnética funcional para observar la actividad cerebral durante las pruebas. Los resultados mostraron que cuando los perros escuchaban palabras conocidas, se activaban regiones cerebrales similares a las que se activan en humanos durante el procesamiento del lenguaje, particularmente en el hemisferio izquierdo.
“Lo más extraordinario es que estos perros no recibieron recompensas ni refuerzo positivo durante las fases de exposición”, destacó el Dr. Ádám Miklósi, coautor del estudio. “Su motivación para aprender parece intrínseca, impulsada por la curiosidad y el deseo de comprender su entorno social”.
El estudio tiene implicaciones significativas para múltiples campos. En educación canina, sugiere que algunos métodos tradicionales de entrenamiento podrían estar subestimando las capacidades de aprendizaje de ciertos individuos. En ciencia cognitiva, ofrece nuevas perspectivas sobre la evolución del procesamiento del lenguaje en especies no humanas.
“Estamos presenciando lo que podría ser un caso de evolución convergente”, comentó la Dra. Fugazza. “Los perros, al convivir con humanos durante aproximadamente 15,000 años, han desarrollado habilidades cognitivas especializadas para navegar nuestro mundo lingüístico. Algunos individuos excepcionales llevan estas habilidades a niveles sorprendentes”.
Los investigadores estiman que aproximadamente el 1% de los perros podrían poseer estas habilidades excepcionales, aunque reconocen que se necesita más investigación para determinar la prevalencia exacta. El equipo ha lanzado un proyecto global llamado “Genius Dog Challenge” para identificar y estudiar más perros con talentos lingüísticos extraordinarios.
Desde una perspectiva práctica, este descubrimiento podría revolucionar cómo interactuamos con nuestras mascotas. “Hablar con nuestros perros, incluso cuando no les damos comandos directos, podría estar contribuyendo a su desarrollo cognitivo”, sugirió el Dr. Miklósi. “Cada conversación que tienen cerca de nosotros podría ser una oportunidad de aprendizaje”.
El estudio también plantea preguntas fascinantes sobre la conciencia animal y las capacidades cognitivas que podrían estar más extendidas en el reino animal de lo que pensábamos. ¿Podrían otros animales domésticos poseer habilidades similares? ¿Existen diferencias significativas entre razas? Estas son algunas de las preguntas que el equipo planea investigar en futuros proyectos.
Para los dueños de mascotas curiosos, los investigadores recomiendan probar juegos de denominación con sus perros, presentando objetos nuevos con nombres consistentes y observando si los animales pueden recordarlos días después. Sin embargo, advierten que la presión por lograr resultados puede ser contraproducente. “El aprendizaje debe ser divertido y natural, no una tarea obligatoria”, enfatizó la Dra. Fugazza.
Este avance científico, con un costo de investigación aproximado de 500,000 USD (equivalente a unos 8.5 millones de MXN), representa un hito en nuestra comprensión de la cognición canina. Los hallazgos no solo iluminan las extraordinarias capacidades de nuestros compañeros caninos, sino que también nos recuerdan la profundidad de la conexión entre especies que ha evolucionado a lo largo de milenios de convivencia.
Mientras continuamos descubriendo las sorprendentes habilidades de los animales que comparten nuestros hogares, una cosa queda clara: todavía tenemos mucho que aprender sobre lo que significa ser inteligente en el reino animal, y nuestros fieles amigos de cuatro patas podrían tener muchas lecciones que enseñarnos.

