Google monetiza su IA con anuncios personalizados durante compras asistidas, desafiando a openAI y Microsoft

En la vorágine tecnológica actual, donde la inteligencia artificial se ha convertido en el epicentro de la innovación, los gigantes del sector buscan incansablemente fórmulas para capitalizar sus avances. Google, el coloso de Mountain View, ha dado un paso audaz al integrar publicidad personalizada en su modo de compras asistido por IA, una jugada estratégica que busca monetizar su chatbot Gemini y competir de frente con rivales como OpenAI y Microsoft en el emergente campo del comercio potenciado por inteligencia artificial.

La compañía anunció recientemente que permitirá a los anunciantes presentar ofertas exclusivas a usuarios que estén a punto de adquirir productos a través de su IA. Vidhya Srinivasan, vicepresidenta de Google Ads y Commerce, describió esta iniciativa como “un nuevo concepto que va más allá de nuestro modelo tradicional de anuncios de búsqueda”. Esta estrategia representa un cambio de paradigma significativo, ya que la IA asistirá al usuario durante todo el proceso de compra, sin necesidad de abandonar la plataforma para visitar sitios web externos.

El mecanismo funciona mediante el análisis contextual de las conversaciones entre el usuario y Gemini, activando ofertas sobre productos relevantes en el momento óptimo. Los minoristas podrán configurar promociones específicas, desde descuentos hasta envíos gratuitos, mientras que la IA de Google determinará cuándo presentarlas para maximizar su efectividad. Entre los primeros socios en adoptar esta tecnología se encuentran marcas reconocidas como Petco, e.l.f. Cosmetics y Samsonite, quienes buscan aprovechar esta nueva vía de comercialización.

Este movimiento no surge en el vacío. El modelo tradicional de anuncios patrocinados en resultados de búsqueda, que genera decenas de miles de millones de dólares anuales para Google (equivalentes a billones de pesos mexicanos), enfrenta una amenaza existencial con el auge de los chatbots de IA. Aunque Gemini aún lucha por alcanzar la popularidad de ChatGPT, la compañía está utilizando su dominio en las búsquedas online para posicionar su modelo frente a miles de millones de usuarios globales.

La carrera por dominar el comercio asistido por IA se ha intensificado notablemente. El mes pasado, OpenAI declaró un “código rojo” interno para mejorar ChatGPT, según reportó Financial Times, aunque la empresa ya cuenta con una función de compra instantánea que permite adquirir productos directamente en su plataforma, cobrando comisiones por las ventas. Por su parte, Microsoft presentó Copilot Checkout, afirmando que las compras a través de su chatbot generan un 53% más de ventas durante los primeros 30 minutos de interacción.

Google no se limita a la publicidad personalizada. La compañía también presentó el “Universal Commerce Protocol” (protocolo universal de comercio), desarrollado en colaboración con gigantes del retail como Walmart, Target y Shopify. Este sistema de código abierto aspira a convertirse en el estándar para que los agentes de IA puedan investigar productos y realizar compras sin salir de la plataforma de Google. Cadenas como Kroger, Lowe’s y Papa Johns ya están probando estas herramientas, preparándose para la revolución del comercio asistido por IA.

Sin embargo, persisten desafíos significativos. La confiabilidad de los chatbots para transacciones comerciales sigue siendo una preocupación, ya que errores podrían dañar la imagen de las marcas participantes. Esta incertidumbre ha impulsado a muchas empresas a desarrollar sus propios agentes de IA, otorgándoles mayor control sobre cómo se presentan y entregan sus productos. Según estimaciones de la firma de análisis McKinsey, el mercado del comercio potenciado por IA podría representar una oportunidad de entre 3 y 5 billones de dólares (aproximadamente 60 a 100 billones de pesos mexicanos) a nivel mundial para 2030.

El panorama que se vislumbra es el de un ecosistema donde la inteligencia artificial no solo asistirá en la búsqueda de productos, sino que se integrará profundamente en el proceso de decisión y compra. Google, con su vasta experiencia en publicidad digital y su infraestructura tecnológica, busca establecer las reglas del juego en este nuevo territorio. La batalla por dominar el comercio del futuro ya está en marcha, y la monetización de la IA mediante anuncios contextuales podría ser solo el primer capítulo de una transformación mucho más profunda en cómo interactuamos con las marcas y realizamos nuestras compras diarias.

Mientras tanto, los usuarios mexicanos y globales se enfrentan a un panorama donde la línea entre asistencia y comercialización se desdibuja cada vez más. La promesa de una experiencia de compra más fluida y personalizada viene acompañada de un intercambio inevitable: nuestros datos y atención a cambio de conveniencia. En este nuevo paradigma, la transparencia y el control sobre cómo se utilizan nuestras interacciones con la IA se convertirán en aspectos cruciales que definirán la aceptación y éxito de estas tecnologías en el mercado masivo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.