En un mundo donde la riqueza se mueve más rápido que nunca, existe una competencia feroz entre los destinos que buscan custodiar las fortunas de los más acaudalados del planeta. Países de Oriente Medio y el sudeste asiático han emergido como centros financieros de primer nivel, ofreciendo atractivas condiciones para los ultrarricos. Sin embargo, cuando las tensiones geopolíticas aumentan y la incertidumbre económica se cierne sobre los mercados, hay un nombre que sigue resonando con fuerza: Suiza.
Según un revelador informe de la consultora Boston Consulting Group, los millonarios asiáticos están redirigiendo su mirada hacia la confiable y tradicional Suiza para proteger sus activos. A pesar del crecimiento explosivo de centros como Hong Kong, Dubái y Singapur, la banca suiza mantiene su posición como el principal refugio de riqueza offshore del mundo.
Los números que hablan por sí solos
El Global Wealth Report 2025 de Boston Consulting Group presenta cifras contundentes: Suiza gestionó en 2024 la impresionante cantidad de 2.74 billones de dólares (aproximadamente 48.5 billones de pesos mexicanos) en activos offshore. Esta cifra la mantiene como el destino número uno para la riqueza transfronteriza, superando por un estrecho margen a Hong Kong (2.65 billones de dólares) y con una ventaja más amplia sobre Singapur (1.92 billones de dólares).
Lo más significativo es la tendencia que revelan estos datos. Mientras Asia se ha convertido en una potencia generadora de riqueza sin precedentes, con un crecimiento del 50% en sus centros financieros desde 2014, los propietarios de esas fortunas buscan cada vez más la seguridad que ofrece el sistema bancario suizo. En 2024, la riqueza transfronteriza depositada en bancos suizos creció un 8.7%, superando el 6.3% registrado en 2023.
El factor geopolítico: cuando la seguridad importa más que los rendimientos
¿Qué está impulsando este retorno a Suiza? La respuesta parece estar en la creciente inestabilidad geopolítica global. Eventos como la implementación de la ley de seguridad nacional en Hong Kong en 2019 y la invasión rusa de Ucrania en 2022 han generado dudas significativas sobre la seguridad de los activos en varias regiones del mundo.
“La banca privada se centra en la diversificación del riesgo geopolítico: los clientes siempre buscan refugios seguros”, declaró Giorgio Pradelli, director ejecutivo de la banca privada suiza EFG, en entrevista con Financial Times. Esta búsqueda de seguridad ha llevado a muchos millonarios asiáticos a diversificar sus activos fuera de sus países de residencia.
Christian Cappelli, jefe de la oficina de Asia de Julius Baer en Zúrich, explica el fenómeno con claridad: “Los clientes empezaron a sentir cada vez más que, geopolíticamente, la situación era menos predecible y, por lo tanto, era importante tener activos en diferentes jurisdicciones”. Esta estrategia de dispersión geográfica busca proteger las fortunas frente a posibles bloqueos económicos, cambios políticos abruptos o conflictos bélicos.
El declive de Londres y el ascenso de Zúrich
Mientras Suiza fortalece su posición, otro tradicional centro financiero ha visto disminuir su atractivo. Los cambios fiscales implementados por Reino Unido han hecho que Londres pierda buena parte de su interés para los millonarios asiáticos, abriendo espacio para que Zúrich recupere terreno en el mapa financiero global.
Según Christian Frie, responsable del negocio Asia-Pacífico en Suiza para LGT Private Banking, la mayoría de los clientes asiáticos asignan entre el 10% y el 15% de sus activos fuera de sus países, con Suiza como destino principal. Estos datos se confirman en el Global Entrepreneurial Wealth Report 2025 elaborado por UBS, que destaca la preferencia creciente por la banca suiza entre los empresarios más ricos de Asia.
¿Qué hace especial a la banca suiza?
La reputación de Suiza como refugio seguro no es casualidad. Se basa en décadas de estabilidad política, un sistema legal robusto, y una tradición de discreción bancaria que, aunque modificada en años recientes para cumplir con estándares internacionales, sigue siendo un atractivo importante para quienes buscan proteger su patrimonio.
El sistema financiero suizo ofrece además una combinación única de servicios: gestión patrimonial sofisticada, acceso a inversiones globales, y una infraestructura tecnológica de primer nivel. Todo esto en un país con una estabilidad económica envidiable y una moneda (el franco suizo) considerada tradicionalmente como refugio en tiempos de turbulencia.
El futuro de la gestión de fortunas
El informe de Boston Consulting Group proyecta que, para 2029, Suiza, Hong Kong y Singapur concentrarán casi dos tercios de la nueva riqueza transfronteriza. Esta proyección confirma que, aunque la competencia es feroz, Suiza mantendrá su posición privilegiada en el ecosistema financiero global.
Lo interesante es que esta tendencia no parece ser exclusiva de los millonarios asiáticos. A medida que la incertidumbre geopolítica se extiende por diferentes regiones, es probable que inversionistas de otras partes del mundo también busquen la seguridad que ofrece el sistema bancario suizo.
Implicaciones para los mercados globales
Este flujo masivo de capital hacia Suiza tiene implicaciones significativas para los mercados financieros globales. Por un lado, refuerza la posición del franco suizo como moneda refugio. Por otro, podría afectar la disponibilidad de capital de inversión en otras regiones, particularmente en Asia, donde gran parte de esta riqueza se genera.
Para los países que compiten por atraer estas fortunas, el mensaje es claro: en un mundo cada vez más inestable, la seguridad y la estabilidad valen más que los rendimientos financieros atractivos. Suiza ha entendido esta ecuación mejor que nadie, y por eso sigue siendo, después de décadas, la caja fuerte preferida del mundo.
Mientras las tensiones geopolíticas continúen y la incertidumbre económica persista, es probable que los bancos suizos sigan recibiendo una porción significativa de las fortunas globales. En el juego de custodiar la riqueza de los más ricos, Suiza demuestra que la experiencia, la estabilidad y la confianza siguen siendo cartas ganadoras.

