En los últimos tiempos, YouTube ha experimentado un cambio notable en la experiencia de sus usuarios, uno que parece estar ligado a la creciente presencia de contenido generado por inteligencia artificial. Esta tendencia no es simplemente una moda pasajera; es un fenómeno que muestra cómo el contenido ha comenzado a adaptarse a nuevas realidades y necesidades del público. Resulta curioso observar que, entre países destacados en esta transformación, España mantiene una posición inesperada pero significativa en este mapa global de contenido digital.
Un reciente análisis reveló que la creación de vídeos generados automáticamente, conocidos como “AI slop”, ha comenzado a dominar los feeds de los usuarios. Este término hace referencia a clips que carecen de estándares de calidad y que están diseñados para producirse en masa. Se prioriza la cantidad por encima de la calidad del contenido, lo que ha llevado a una saturación de materiales que buscan captar la atención de manera rápida, aunque efímera.
Adentrándonos en el fenómeno, es relevante mencionar otro concepto que acompaña a “AI slop”: el llamado “brainrot”. Este término se utiliza para referirse a vídeos que, independientemente de su origen, emplean estrategias repetitivas y sin una narrativa clara con el único objetivo de mantener al espectador pegado a la pantalla. La combinación de ambos conceptos nos ofrece una visión amplia sobre la naturaleza del contenido que está surgiendo en la plataforma.
Para entender cómo se ha consolidado esta tendencia en diferentes países, un estudio realizado por Kapwing revisó 100 canales de YouTube considerados “tendencia” en diversas naciones. A través de herramientas como Playboard, los investigadores aislaron esos canales que se clasifican como “AI slop” y colectaron información pública sobre visualizaciones, suscriptores e ingresos estimados mediante Social Blade. Este exhaustivo proceso incluyó la creación de una cuenta nueva y el análisis de los primeros 500 Shorts que aparecieron en el feed, lo que permitió observar qué tipo de contenido ve un usuario sin experiencia previa en la plataforma.
Los datos obtenidos fueron reveladores, especialmente en el caso de España. Aunque el número total de canales dedicados a este tipo de contenido era relativamente bajo, los que alcanzaban la categoría de “tendencia” acumulaban más de 20 millones de suscriptores, superando a cualquier otro país analizado. Esta cifra pone de manifiesto una fuerte concentración de la audiencia en un número restringido de perfiles, lo que explica en parte la alta posición de España en los rankings internacionales. Sin embargo, no hay un único patrón que se repita en todos los países; cada uno presenta características únicas que se manifiestan en la cantidad de canales, su volumen de visualizaciones o la lealtad de sus seguidores.
Un factor interesante es la diferencia entre naciones. Por ejemplo, Corea del Sur destaca por un asombroso número de reproducciones, mientras que Estados Unidos lidera, en términos globales, por el número total de seguidores en sus canales. Esto ilustra cómo la presencia del contenido generado por IA está profundamente influida por el ecosistema local y la manera en que los algoritmos de YouTube interactúan con su público en distintos mercados.
Al observar los patrones que caracterizan a estos vídeos generados por IA, se pueden identificar fórmulas que parecen repetirse: el uso de animales con características antropomórficas que participan en situaciones emotivas o absurdas. Este tipo de contenido, que a menudo parece sacado de un cuento animado, enfatiza el impacto inmediato sobre la narrativa compleja. Ejemplos como un pequeño mono atrapado en situaciones hilarantes o un gato que se convierte en un héroe cotidiano son recurrentes, mostrando cómo un enfoque visual impactante puede atraer la atención de manera efectiva.
El atractivo de este modelo de creación de contenido no se basa únicamente en la creatividad, sino en el potencial de rentabilidad que ofrece. Cada vez más creadores de contenido se ven atraídos por la posibilidad de utilizar herramientas automatizadas que permiten reducir costos y experimentar con ideas sin límites. Los programas de monetización disponibles en la plataforma son altamente lucrativos, lo que crea un ambiente de ensayo donde los creadores simplemente replican lo que obtiene buenas respuestas de la audiencia, mientras que se descarta lo que no. En este sentido, el algoritmo de YouTube juega un papel fundamental, pues a menudo determina qué contenido tiene más probabilidades de ser visto, relegando la creatividad personal a un segundo plano.
Kapwing, en su estudio, registró que de la muestra de 500 Shorts analizados, un 21% estaban alineados con el concepto de “AI slop”, mientras que un 33% se catalogó como “brainrot”. Estos porcentajes sugieren que más del 20% del contenido que ve un nuevo usuario en YouTube proviene de estas categorías, lo que abre interrogantes sobre cómo influyen en la experiencia general del usuario en la plataforma. Aunque el dato no puede definirse como un resumen completo de YouTube, sí da una pista sobre la naturaleza del material que compone el menú sugerido por el algoritmo al ingresar por primera vez en la app.
En respuesta a las preocupaciones sobre el auge de este tipo de contenido, las autoridades de YouTube han enfatizado que estos vídeos deben cumplir con las mismas directrices que cualquier otro material subido a la plataforma. Aseguran que toman medidas enérgicas cuando se violan las políticas de uso, pero la falta de cifras públicas sobre visibilidad y la influencia de estos vídeos limita la transparencia del asunto. Esto ha dejado a muchos en la comunidad preguntándose si el algoritmo está diseñado para priorizar estos contenidos o si, por el contrario, simplemente refleja la creciente cantidad de ellos que se producen.

