La Ciudad de México se prepara para deshacerse de sus antiguas casetas telefónicas

En un esfuerzo por modernizar el paisaje urbano de la Ciudad de México, el Congreso capitalino ha aprobado un exhorto para retirar más de 213,000 casetas telefónicas que han quedado obsoletas. Estas estructuras, que durante décadas fueron un símbolo de comunicación y acceso a la información, ahora se han convertido en un problema de espacio y deterioro en las calles de la capital. La decisión de eliminar estas cabinas responde a un cambio drástico en las necesidades de comunicación de la población, que en su mayoría se ha volcado al uso de teléfonos celulares.
Las casetas telefónicas, muchas de las cuales fueron instaladas desde la década de 1960, han visto caer su uso de manera alarmante con el avance de la tecnología. Según un informe de La Jornada, el 81.7% de los habitantes de la Ciudad de México utiliza teléfono celular, lo que pone de manifiesto la falta de relevancia de las cabinas en la actualidad. A pesar de su historia como una herramienta crucial para la comunicación, estas estructuras han quedado relegadas a un estado de abandono, con la mayoría inoperables y deterioradas.
El Congreso ha señalado que el estado de las casetas no solo es un problema tecnológico, sino también urbano. Muchas de ellas han sido vandalizadas, se han convertido en basureros improvisados o simplemente están en condiciones insalubres. Esto no solo afecta la imagen de la ciudad, sino que también obstruye el espacio público y dificulta la accesibilidad peatonal. La acumulación de basura y el desprendimiento de materiales de estas cabinas han generado preocupaciones sobre la salud pública y el medio ambiente.
Ante esta situación, el Congreso ha instado a las 16 alcaldías de la ciudad a realizar censos detallados para evaluar el estado y la vigencia de los permisos de estas casetas. En caso de confirmar su inoperatividad, se prevé la revocación de tales permisos. Además, se ha solicitado a la Comisión Reguladora de Telecomunicaciones que colabore con las alcaldías para llevar a cabo el retiro de las estructuras, apoyándose en el presupuesto disponible.
El tema del retiro de casetas telefónicas también ha suscitado un debate sobre la regulación del sector. Carlos Slim, el empresario detrás de Telmex, ha mencionado que su empresa ha buscado durante años la autorización para deshacerse de estos aparatos, pero la normativa vigente ha dificultado el proceso. Esto resalta un choque entre la necesidad de liberar espacio urbano y las regulaciones que aún sostienen una infraestructura que ya no es relevante.
Las casetas telefónicas fueron una vez un símbolo de modernidad en una ciudad en crecimiento, con cerca de un millón de unidades en su apogeo. Sin embargo, el contexto actual exige un repensar del uso del espacio público y la adaptación a nuevas tecnologías. La decisión de deshacerse de estas estructuras obsoletas no solo busca mejorar la imagen urbana, sino también responder a las necesidades actuales de comunicación de los ciudadanos. En un mundo donde la conectividad es esencial, es fundamental que las ciudades evolucionen y se adapten a los nuevos tiempos, eliminando lo que ya no sirve y abriendo paso a un entorno más funcional y amigable.
